jueves, 21 de marzo de 2013

Receta electrónica o en papel ¡he ahí la cuestión!

Antes de que os cuente mi anécdota, por favor, ved el anuncio publicitario Le papier ne sera jamais mort porque no tiene desperdicio. Lo que cuenta viene a colación de lo que me pasó ayer. Fui a la farmacia a comprar una medicina a mi niño. Llevaba su tarjeta médica donde la doctora le había incluido su medicación. Bien, todavía no hay papeles. El farmacéutico consulta en el ordenador la medicina que tiene que despacharme y le trae sin problemas. Empieza a recortar el cartoncito identificativo del envase de la medicina y le veo que imprime un folio para pegar dicho código del medicamento, tal y como lo han hecho en las farmacias desde que recuerdo.


  A partir del momento en que veo salir por la impresora un folio "entero" con un texto de cuatro o cinco líneas empieza mi "cortocircuito". ¿Cómo es posible que un esfuerzo tan, tan, tan enorme como es el que se ha hecho para la receta electrónica no conlleve un ahorro de papel?

  Tenemos el procedimiento administrativo de los facultativos que diagnostican, tratan y pueden hacer un seguimiento de los pacientes independientemente del médico que haya realizado la consulta. ¡Perfecto! El paciente puede acceder a los medicamentos prescritos de forma mucho más controlada. ¡Genial! Pero, ¿por qué no se ha pensado en la última fase del procedimiento? No es la emisión de la receta. Esos medicamentos están subvencionados y hay que hacerles un seguimiento en relación al proveedor. Tienen un valor probatorio, de apoyo a otra serie de gestión económica, no médica.

  ¿Cuántas farmacias puede haber en España? ¿Cuántos medicamentos se compran diariamente? ¿Cuál es el volumen de papel que se genera y qué utilidad tiene ese documento una vez que ha cubierto su fase probatoria? La primera pregunta, más de 21.000. Con que solo se vendiera un medicamento con receta diariamente, estamos hablando de casi 8 millones de folios al año. Además, y ahora hablo desde el punto de vista de valoración documental:

  La serie "recetas" no tiene ningún valor ni informativo, ni testimonial que no pueda ser sustituido por otras series (todas ellas informatizadas casi seguro). El único valor, muy importante por su componente económica, es el probatorio en una serie de gestión. Pero que, como casi todas las series económicas, tiene una alta producción documental, un alto valor probatorio en su fase activa, pero muy bajo o nulo valor en siguientes fases (semiactiva e inactiva). Es decir es el tipo de documento más informatizable por tratarse de series con un valor efímero.

Yo creo que habría que darle una pensadita ¿no?

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